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miércoles, 26 de junio de 2013

Reivindican el papel de la agricultura familiar campesina y de las semillas nativas de maíz

BOLETIN INFORMATIVO

A los pueblos, comunidades y organizaciones indígenas y campesinas.
A la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País.
A la Red en Defensa del Maíz Nativo.
A los activistas del movimiento anti transgénicos.
A los centros de estudio e investigación en desarrollo rural y agricultura.

A los medios de comunicación.
A las autoridades de instituciones municipales, estatales y federales.

El día de ayer 25 de junio del 2013, una parte de las mujeres y hombres campesinos que constituyen la Red Maíz Criollo, también conocida como Red de productores de semillas criollas de Chiapas, sembraron 30 variedades de maíz nativo en una parcela demostrativa ubicada en el Centro de capacitación Porfirio Encino “La Albarrada”, de esta ciudad.

Con este acto, los productores, provenientes de 10 comunidades de Tenejapa, Larráinzar, Zinacantán, San Cristóbal de Las Casas y Chamula, reivindicaron que la base de la agricultura sigue en manos campesinas. Algunas variedades de maíz tenían más de 30 años bajo custodia de las familias campesinas y fueron donadas para esta parcela. La cosecha se espera para el mes de noviembre o diciembre y lo celebraremos con una feria campesina en la que los productores tengan acceso a las semillas nativas para reproducirlas en sus parcelas.

Desde hace diez años iniciamos este proceso que conocemos como “Fitomejoramiento participativo”, una tecnología que nos enseñaron técnicos del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas de Cuba (INCA) para mejorar las semillas nativas y reducir la dependencia de semillas comerciales, técnicos fitomejoradores o extensionistas, créditos y otro tipo de programas. Hoy los campesinos se reconocen como fitomejoradores de semillas nativas de la milpa y se organizan en Comités de Maíz por comunidad y municipio.

Desgraciadamente las instituciones no han reconocido el trabajo de selección y mejoramiento de semillas nativas que cada año hacen los campesinos con el apoyo de sus familias, y que es la base para su seguridad alimentaria y la reproducción de la cultura del maíz. En México, sigue pendiente el reconocimiento jurídico de la agricultura familiar campesina y las autoridades amenazan con liberar permisos de siembra de maíz transgénico en etapa comercial.

La población informada sabe que México no necesita maíz transgénico, lo que necesitamos es que el gobierno reconozca que los campesinos tradicionales son los actores clave para la reproducción de las semillas para la agricultura y la alimentación.
Nos sumamos a las campañas que exigen el reconocimiento de todo México como centro de origen y diversificación del maíz criollo, nativo o autóctono, exigimos que se cancelen todos los permisos de siembra piloto, experimental o comercial de maíz transgénico, y que se reconozca el papel estratégico de la agricultura familiar campesina.

Proponemos que los programas de gobierno se concentren en proyectos de capacitación en fitomejoramiento participativo de semillas nativas, producción agroecológica, mejoramiento de suelos, riego, inversión productiva y otras técnicas que han demostrado su efectividad en el tiempo y que demandan los pueblos y comunidades campesinas para recuperar la seguridad y soberanía alimentaria.

Con nuestra parcela demostrativa reivindicamos la memoria de nuestros antepasados, recordamos a nuestro compañero Juan Enrique Velasco Ortíz, “El Chacanac” fallecido en 2012 y llamamos nuevamente la atención de las autoridades e instituciones de desarrollo rural, los extensionistas y los responsables de la Cruzada nacional contra el Hambre, para que miren a los campesinos como gente de conocimiento, de sabiduría, guardianes de las semillas nativas, y no sólo como beneficiarios pasivos de las políticas y programas asistencialistas.

Por el reconocimiento de las mujeres y hombres de maíz.

Arturo Farrera González
Emanuel Gómez Martínez

Comisión de Enlace y comunicación de la Red Maíz Criollo Chiapas

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, a 25 de junio de 2013

martes, 14 de mayo de 2013

Maiz nativo y agricultura orgánica en Chiapas (1)


Maíz nativo y agricultura orgánica en Chiapas: síntesis de un proceso de transición (1 de 3)

Por Emanuel Gómez Martínez, 14 de mayo de 2013.
Profesor investigador de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH). Integrante de la Red Maíz Criollo Chiapas. http://www.redmaizchiapas.blogspot.com/

Antecedentes

En marzo de 2007 la Secretaría del Campo (SECAM) del gobierno de Chiapas anunció que en el marco del programa Maíz Solidario se distribuirían semillas de maíz mejorado, fertilizante químico y herbicidas a 200,000 productores de maíz de autoconsumo. De inmediato, las organizaciones de café orgánico se reunieron con organismos de derechos humanos y se decidió hacer público un pronunciamiento en rechazo a este paquete tecnológico, por considerarlo contaminante, riesgoso por la posibilidad de contener maíz transgénico. En su lugar, decía una veintena de organizaciones, exigían que se destinaran recursos a fomentar la agricultura orgánica. La respuesta inicial del gobierno fue defensiva, en rechazo a la crítica de las organizaciones, a quienes acusaba de carecer de argumentos. 

Los meses siguientes, las organizaciones llevaron a cabo una serie de encuentros campesinos en los que se exigía mayor información sobre el paquete tecnológico de Maíz Solidario, por lo que Foro Chiapas, una de las organizaciones civiles que había promovido el pronunciamiento contra el programa de agroquímicos, solicitó información precisa a la SECAM, institución que aceptó abrir un proceso de diálogo con las organizaciones que habían rechazado el programa Maíz Solidario. 

La primera sesión de diálogo se llevó a cabo en la sala de juntas de Foro Chiapas, con la participación de organizaciones de productores orgánicos de café, miel y maíz, de derechos humanos e investigadores de El Colegio de la Frontera Sur. Posteriormente se llevarían a cabo encuentros de campesinos de diferentes regiones del estado en las que se consultó a la población acerca de la ruta a seguir.

A partir 2008 se da a conocer la existencia de la Red Maíz Criollo Chiapas, organización encargada de la gestión de apoyos a los productores para acceder a programas de gobierno que fomentaran la agricultura familiar campesina. En marzo se presenta al gobierno del estado una Iniciativa popular maíz criollo Chiapas, documento en que se reunían las propuestas y estrategias de agricultura orgánica que se habían identificado entonces entre los productores de maíz, y se da a conocer un padrón de poco más de 6500 campesinos de 300 comunidades de 47 municipios del estado, que ofrecían sus terrenos para iniciar un proceso de transición a la soberanía alimentaria con base en las semillas nativas y la agricultura orgánica.

Durante el primer semestre de 2008, una Comisión de Enlace de la Red Maíz, integrada por cuatro representantes de las organizaciones de Los Altos, Selva, Sierra y Fronteriza abrió procesos de gestión con diferentes dependencias de gobierno y de la cooperación internacional, presentando ideas para proyectos productivos, de capacitación y de inversión productiva, con el mismo horizonte: la soberanía alimentaria con base en las semillas nativas y la agricultura orgánica.

Debido al desgaste por la gestión institucional, en 2009 sólo solicitaron apoyo 4,500 productores, de los que la Secretaría del Campo aprobó 2,000 solicitudes, lo que fue considerado como universo de atención de la Red Maíz Criollo, lo que se mantuvo constante hasta el 2012, cuando se inscribió esta experiencia en el Programa Estratégico de Seguridad Alimentaria (PESA), programa que se mantiene activo sólo en Tenejapa, para atención de 10 comunidades.

Está claro que este proceso de gestión no se convirtió en un movimiento social, ni tampoco logró la transformación total de las políticas públicas, sin embargo, es una experiencia importante pues logró transformar todo el paquete tecnológico del programa de apoyo a los productores de maíz de autoconsumo.

En efecto, a partir de 2008, la SECAM evitó distribuir fertilizantes químicos, herbicidas y semillas híbridas, sin embargo, esta decisión no quedó establecida en algún decreto oficial o ley estatal, por lo que al iniciar el nuevo gobierno estatal, es necesario abrir de nuevo la discusión sobre la importancia de tener una estrategia consensada con las organizaciones campesinas y con el aval de los grupos de investigación.

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Maíz Nativo y agricultura orgánica en Chiapas (2)


Maíz nativo y agricultura orgánica en Chiapas: síntesis de un proceso de transición (2 de 3)

Por Emanuel Gómez Martínez

La estrategia de defensa de las semillas nativas

La base de esta estrategia es el mejoramiento campesino de los recursos genéticos del sistema milpa, con una técnica conocida como fitomejoramiento participativo de maíz y frijol, que se basa en parcelas demostrativas en las que los campesinos experimentan con sus propias semillas, y al momento de repartir la cosecha ven multiplicadas la diversidad agro biológica y los conocimientos de agricultura tradicional mejorada con prácticas de manejo orgánico.

La primera parcela demostrativa de fitomejoramiento participativo llevada a cabo en Los Altos de Chiapas ocurrió en 2003, con el apoyo de investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas de Cuba (INCA), quienes observaron que los campesinos contaban con un mayor número de variedades color blanco y amarillo, y al momento de colectar las semillas los campesinos demuestran mayor interés por las variedades color morado, rojo y naranja, así como las variedades de mayor tamaño y granos grandes y duros.

Estas ferias campesinas de intercambio de semillas son la base de la defensa de la agricultura familiar, y cualquier estrategia para mejorar la producción de autoconsumo debe incluir este tipo de encuentros. Las parcelas demostrativas de milpas mejoradas con técnicas campesinas, con prácticas de agricultura orgánica y con diversidad de semillas nativas, son un excelente espacio para la capacitación e información de las políticas públicas en la materia.

A partir de 2009, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), coordina el Programa de Conservación in situ del Maíz Criollo (PROMAC) que se basa en un reconocimiento a los productores de maíz criollo, materializado en un pago directo a los productores por seguir sembrando semillas nativas, así como el apoyo a proyectos productivos y actividades de fortalecimiento comunitario para la promoción y el fomento de la agro biodiversidad.

Si bien los objetivos del PROMAC son muy pertinentes, la limitación más importante es que se restringe a las Áreas Naturales Protegidas (ANP), donde se ubica una mínima parte de los productores de maíz criollo del país. Aun así, es importante apoyar este programa y difundir sus resultados para valorar la producción de maíz criollo y gestionar el reconocimiento de todo México como centro de origen y diversificación del maíz nativo, así como por el reconocimiento de zonas libres de transgénicos.

Paralelo a este proceso, en noviembre de 2012 se tuvo la oportunidad de participar en la Tercera Reunión del Comité interinstitucional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural de México, que avaló en lo general la solicitud presentada por 7 municipios de Chiapas (Ocosingo, Oxchuc, Tenejapa, San Lucas, Zinacantán, Larráinzar y Chenalhó), organizaciones y académicos para incluir el Sistema Milpa de Chiapas, junto con más de 900 expresiones culturales que integrarán la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de México, entre ellas, la producción de maíz criollo en Campeche y decenas de expresiones gastronómicas, festivas y rituales que tienen al maíz criollo y la milpa como eje rector. Está pendiente difundir ampliamente los argumentos que llevan a postular la importancia de reconocer el maíz, la milpa, la agricultura campesina y la comida mexicana, como patrimonio cultural, y gestionar por un reconocimiento de parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Al 2013, el gobierno federal ha diseñado una Cruzada Nacional contra el Hambre. Indudablemente esta Cruzada es una respuesta institucional al movimiento nacional que desde hace más de 20 años ha luchado por  el reconocimiento del derecho a la alimentación en la Constitución Federal, lo que se logró en 2011. En el poder legislativo está abierto aún el proceso de diseñar una Ley reglamentaria del derecho constitucional a la alimentación. Sería importante que dicha ley reglamentaria  fuera resultado de un proceso de diálogo nacional, e incluir reformas a una veintena de leyes secundarias vinculadas, entre ellas las leyes de producción de semillas, de agricultura orgánica, desarrollo rural, organismos genéticamente modificados, etc, con el mismo horizonte: la soberanía alimentaria con base en las semillas nativas y la agricultura orgánica, libre de transgénicos y en proceso de abandono de agroquímicos

Es importante que la estrategia productiva de la Cruzada Nacional contra el Hambre se base en la agricultura familiar campesina con el apoyo de los centros de investigación en la materia, en particular el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, Forestales y Pecuarias (INIFAP), institución que ha encabezado los estudios para la conservación y reproducción in situ del maíz nativo. 

Las necesidades de capacitación para la transición a la soberanía alimentaria con base en las semillas nativas y la agricultura orgánica se pueden resumir en los siguientes procesos:

  • Fitomejoramiento participativo de maíz y frijol (selección por raza, almacenamiento, resiembra), retomando la metodología del INCA de Cuba. 
  •  Producción de abonos orgánicos, foliares, líquidos, lombricomposta, etc.
  •  Agroforestería: Sistema MIAF (Milpa Intercalada con Árboles Frutales).
  •   Derechos indígenas y derechos de las mujeres.

Al mismo tiempo que se lleva a cabo un programa de capacitación, es necesario un programa de inversión productiva en insumos orgánicos, equipo para la siembra y almacenamiento, instalaciones de producción de abonos orgánicos, bodegas comunitarias para acopio de maíz criollo.


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Maiz Nativo y agricultura orgánica en Chiapas (3)


Maíz nativo y agricultura orgánica en Chiapas: síntesis de un proceso de transición (3 y último)

Por Emanuel Gómez Martínez

Conclusiones

La experiencia de la Red Maíz Criollo Chiapas nos indica que, al mismo tiempo que se apoyan los procesos productivos, es necesario tener una organización de gestión, enlace y comunicación que sirva como espacio de interlocución con las instituciones de gobierno estatal y federal, con la siguiente premisa: las políticas públicas se construyen y se llevan a cabo en lo local, y pueden ser un límite a los intentos de liberar maíz transgénico en su centro de origen. 

El acceso a los recursos para proyectos productivos del estado permite tener una estrategia concreta para trabajar con los productores y constituir comités de semillas criollas, que bien pueden ser la base para declarar zonas libres de transgénicos desde abajo con una red como la siguiente: 

·         10 productores constituyen un comité de semillas y nombran un representante comunitario.
·   10 comités de semillas nombran un representante regional, y están en posibilidades de constituir una cooperativa campesina.
·         10 cooperativas campesinas están en posibilidades de constituir una Unión de cooperativas.

Este esquema es el de la organización que mejor ha capitalizado el proceso de la Red Maíz Criollo: la Unión de Milperos Tradicionales Sueños de las Mujeres y Hombres de Maíz AC, organización que actualmente atraviesa por una crisis por la muerte natural de su dirigente principal, Juan Velasco Ortiz, acaecida en agosto de 2012. Actualmente, esta organización se transformó en una Agencia de Desarrollo Rural (ADR) como parte del Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA), y mantiene activo el apoyo a los productores milperos, pero limitado a Tenejapa, su geografía de origen, quedando imposibilitada de apoyar a productores de otros municipios. 

La falta de visión del gobierno del estado, limitó un reconocimiento oficial a la estrategia de defensa de semillas criollas, por lo que la experiencia de la Red Maíz, si bien sirvió para evitar la distribución del paquete tecnológico característico de la Revolución Verde, esto es, con base en semillas híbridas, herbicidas y fertilizantes químicos, no se constituyó en una política de estado y hay posibilidades de que con la Cruzada contra el Hambre se regrese a esos esquemas de reparto de agroquímicos.

El hecho de que los campesinos exigen acceder a recursos del estado, puede ser la plataforma para iniciar un proceso de transformación de las políticas públicas, sin embargo, se requiere un impulso mayor para consolidar esta transformación en algún tipo de decreto, ley o programa que reconozca la producción de semillas nativas, al mismo tiempo que se mantiene activa la participación en redes y campañas internacionales para exigir la cancelación de los permisos de liberación de maíz transgénico.


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domingo, 10 de febrero de 2013


BOLETIN INFORMATIVO

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, a 10 de febrero de 2013.

El sistema agrícola milpa sigue siendo uno de los pilares centrales de la economía entre miles de familias campesinas de Chiapas, México y Centroamérica, prácticamente no hay cultivos con mayor importancia alimenticia que el maíz y sus complementos el frijol, la calabaza y el chile, por lo que es la base de la economía de autoconsumo. La práctica de separación de semillas tradicionales por color, raza, adaptación climática, dureza y destino alimenticio, es la base de la reproducción del sistema milpa. Los hijos de familias campesinas aprenden a hablar cuando escuchan a sus padres cómo mejorar el sistema milpa cada año. Incluso comunidades campesinas que han perdido la lengua originaria mantienen vivas muchas tradiciones, creencias y rituales agrícolas, guardan las semillas criollas como un tesoro, patrimonio familiar y herencia inmaterial para sus hijos.

En  noviembre de 2012 las instituciones que integran el Comité para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de México reconocieron el sistema agrícola milpa como parte del patrimonio cultural inmaterial del país, por iniciativa de los municipios donde hay mayor presencia de grupos campesinos que se reivindican milperos, apoyadas por instituciones académicas de Chiapas y organizaciones sociales de la Campaña Sin Maíz No Hay País.

Junto con el sistema milpa, los campesinos milperos siembran decenas de plantas agrícolas, medicinales, hortalizas y árboles maderables o frutales. Otras especies de animales silvestres se alimentan de la milpa, como mamíferos silvestres, pájaros, roedores e insectos voladores y subterráneos, por lo que desde 2010 la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) coordina el único programa de fomento a la producción del sistema milpa en las comunidades asentadas en los territorios protegidos. Este programa resulta ser insuficiente pues no sólo hay maíz criollo en las Áreas Naturales Protegidas, y de hecho la mayoría de los campesinos milperos vive en bosques no protegidos donde, sin apoyo oficial alguno, se organizan ferias campesinas de intercambio de semillas y conocimientos.

Las políticas, programas o discursos que promueven el abandono, sustitución, reconversión o remplazo de la agricultura del maíz resultan ser anticampesinos y tienden irremediablemente al fracaso, así sean acuerdos comerciales entre gobiernos, empresas, organizaciones sociales o programas de investigación.

México no necesita maíz transgénico, y los campesinos con prácticas agroecológicas no necesitan agroquímicos. Chiapas tiene una gran riqueza en los pueblos campesinos que han hecho de este el estado con la mayor producción de agricultura orgánica en México, particularmente en la producción de café. En cientos de comunidades los campesinos experimentan la transformación de su agricultura sin agroquímicos, con prácticas culturales de manejo de la agrobiodiversidad. Es necesario apoyar estos procesos y demostrar, con base en la experimentación campesina, que otra agricultura es posible, sin agroquímicos y sin transgénicos, sin deudas por créditos agrícolas.

Es urgente fortalecer la agricultura campesina con semillas criollas y abandonar la dependencia de los agroquímicos. El problema es un reto para nuestra generación, no podemos actuar solos. Es por ello que seguiremos actuando como red de organizaciones campesinas, con apoyo de académicos comprometidos con la sociedad, instituciones, pequeñas empresas de productores orgánicos, para hacer frente a las grandes empresas agroindustriales transnacionales, así como a la crisis económica, alimenticia y ambiental.

Nos comprometemos a difundir el sistema agrícola milpa como patrimonio cultural, base de la economía campesina y alternativa a la crisis ambiental.  Uniremos nuestra causa a las organizaciones e instituciones que se comprometan con la agricultura campesina que nos heredaron nuestros antepasados.

Reunidos en Centro de Difusión Universitario Intercultural (CEDUI) de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), con participación de grupos campesinos, académicos y personal de instituciones  agrícolas, culturales y ambientales, nos hemos propuesto realizar un trabajo plural para generar un proceso más en defensa de la agricultura campesina, las semillas criollas de maíz y frijol y de la transición a la soberanía alimentaria con base agroecológica.

Hemos sido invitados por grupos campesinos de La Concordia, región Frailesca de Chiapas para iniciar un proceso de reconversión productiva del maíz comercial con base en agroquímicos a una agricultura campesina con base en la agricultura orgánica y las semillas criollas.

También difundiremos el proceso por el cual fue reconocida la producción de maíz criollo y el sistema agrícola milpa en la Lista del patrimonio inmaterial de México, y las actividades que haremos para ampliar los alcances de este reconocimiento y así, construir las bases para un régimen de salvaguarda del maíz criollo, la milpa, los saberes campesinos vigentes para su reproducción y las experiencias de grupos campesinos en procesos similares de soberanía alimentaria con base agroecológica.

Invitamos a organizaciones sociales, grupos de investigación en agronomía, antropología y ciencias afines, campesinos milperos e instituciones de los sectores agrícola, ambiental y cultural, a sumarse a este esfuerzo. La próxima reunión de la Red Maíz Criollo será el 23 de febrero del presente en el ejido Benito Juárez, municipio La Concordia. Confirmar su asistencia al correo redmaizchiapas(a)gmail.com Mayor información en http://www.redmaizchiapas.blogspot.com/
Atentamente: 
Emanuel Gómez Martínez
UNICH

Sofia Olhovich
Casa del Pan
Comisión de enlace y comunicación de la Red Maíz Criollo Chiapas

miércoles, 31 de octubre de 2012

Fitomejoramiento participativo del sistema milpa

A continuación te presentamos enlaces a los artículos publicados por investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas de Cuba (INCA) acerca del fitomejoramiento participativo del sistema milpa en Chiapas

[PDF] CARACTERIZACIÓN DE LA DIVERSIDAD Y SELECCIÓN PARTICIPATIVA DE PROSPECCIONES DE MAÍZ EN CHIAPAS, MÉXICO

M Martínez, H Ríos, S Miranda, I Moreno… - Cultivos …, 2006 - empoderamiento.info
RESUMEN. En marzo y abril del 2003, se realizó una prospección de maíz en 20
municipios pertenecientes a cinco regiones del estado de Chiapas, México. Se lograron
colectar 331 accesiones de maíz, de las cuales dos son donadas por el INIFAP y el resto ...

[HTML] EXPERIMENTACIÓN CAMPESINA EN LAS LOCALIDADES DE EL POZO Y NICHTEEL, LOS ALTOS DE CHIAPAS, MÉXICO

M Martínez, S Miranda, R Acosta, H Ríos, I Moreno… - Cultivos …, 2008 - scielo.sld.cu
ABSTRACT Farmers from five municipalities of Chiapas attended a diversity fair celebrated
on December 6, 2003; two groups of them from “El Pozo” and “Nichteel” localities decided to
reply this event under their conditions. Thus, they made a collection in different towns ...
Artículos relacionados Las 8 versiones Más

Los campesinos cafetaleros-milperos

 Observatorio de Soberanía Alimentaria y Agroecología

Domingo 13 de mayo de 2012
La experiencia que se quiere presentar ve como protagonistas a los campesinos cafetaleros-milperos de Chiapas, ubicados en 43 comunidades y 10 Municipios del Estado, que se caracterizan por implementar un sistema de producción agroecológica orientada prevalentemente al autoconsumo y participan de la estrategia de defensa de semillas nativas de la Red Maíz Criollo Chiapas. Después de las luchas agrarias de los años 70 y la crisis cafetalera de 1994 se ha asistido en 2003 al arranque de un proceso de capacitación a productores en fitomejoramiento participativo de maíz criollo hasta llegar, en 2007, al rechazo a la distribución de semillas híbridas, fertilizantes y herbicidas por parte del programa Maíz Solidario y, en 2008, al desarrollo del proyecto de maíz criollo orgánico. A partir del análisis de la experiencia de la Red Maíz tomando en cuenta los procesos vinculados a temáticas como la conservación y reproducción in situ de la diversidad genética del maíz criollo; la denuncia de políticas públicas neoliberales; la capacitación en técnicas agroecológicas; el fitomejoramiento participativo; la agroforesteria ; la formación en derechos sociales; la intervención con políticas públicas; el rescate de saberes tradicionales; y el intercambio de experiencias de campesino/a a campesino/a, se quiere presentar la economía campesina con base agroecológica como una alternativa a la modernización agrícola y a la crisis alimentaria, económica y ambiental.

Ficha de Sistematización:
PDF - 332.7 KB
Sistematización Chiapas

Observaciones a la propuesta de Programa Nacional de Fomento de la Producción Orgánica

OBSERVACIONES A LA PROPUESTA DE PROGRAMA NACIONAL DE FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN ORGÁNICA EN MÉXICO VERSIÓN 16 DE OCTUBRE DE 2012

Es necesario aprobar esta propuesta, con los siguientes agregados.

En lo general: especificar que cada sistema productivo tiene diferentes procesos de manejo orgánico y requerimentos técnicos, por lo que no se recomienda copiar el proceso orgánico de producción de café y pretender su réplica con las mismas tácticas técnicas en la producción de maíz u otros cultivos.

En lo particular al sistema agricola maíz criollo: Ampliar el concepto de "sistema producto maíz", que aplica para la producción comercial de maíz bajo sistemas de monocultivo, pero no aplica para la producción agrícola tradicional.
De no hacerse esta diferencia y considerar que la producción de maíz tiene un sistema homogéneo, se estaría fomentando la producción de monocultivo, lo que sólo beneficia a los grandes productores.

La recomendación es, entonces, incluir la producción de autoconsumo y bajo sistemas agrícolas tradicionales conocidos como Milpa, en particular para terrenos con pendientes pronunciadas, donde la tecnificación tiene que ser más rudimentaria que en terrenos planos.

Dotar los terrenos con pendientes de infraestructura agrícola sencilla, pero ingeniosa, como la captación de agua de lluvia en los techos de aboneras que se puedan construir en la parte alta de las pendientes y sistemas de riego, permitirían a los productores de maíz de autoconsumo tener dos ciclos agrícolas.

El ciclo de Primavera-Verano o de Temporal, actualmente es el único aprovechado por los productores tradicionales, pero al dotarles de infraestructura de riego, podrían tener un segundo ciclo en Otoño-Invierno, con lo que se rescataría el sistema agrícola Tornamilpa.

De este modo, la Milpa tradicional, en el ciclo Primavera-Verano, podría ser para autoconsumo, y la Tornamilpa tecnificada con riego, en el ciclo Otoño-Invierno, podría sembrarse exclusivamente de maíz o de frijol, y tendría como destino los nichos de mercado de productos orgánicos.

Duplicar la producción tradicional de maíz permitiría a México recuperar la soberanía y seguridad alimentaria y la dignidad, pues es vergonzoso que cada año se incremente la importación de maíz, de frijol y de fertilizantes químicos, al mismo tiempo que aumenta la pobreza y la inmigración.